El alquiler en Fuerteventura camina por la senda del disparate y la avaricia
Idealista anuncia el alquiler de una infravivienda de 20 metros cuadrados, por 650 euros, en un caserío del interior del municipio de Tuineje
Casas de una habitación en Puerto del Rosario por 1.200 euros al mes, chalets adosados por 3.500 euros en Parque Holandés, estudios de 45 metros cuadrados en La Asomada por 600 euros, y la joya de la corona, una casa-contenedor de 20 m2 por 650 euros al mes en una zona cercana a Cardón, en el municipio de Tuineje, una zona del interior profundo de Fuerteventura
El mercado del alquiler en Canarias atraviesa una situación crítica en 2026, marcada por un incremento anual del precio de hasta el 12,8% (alcanzando los 15,23 €/m² de media). Esta presión ha derivado en diversas prácticas consideradas abusivas o fraudulentas que afectan tanto a inquilinos como a la estabilidad del parque de viviendas.
En el caso de esta casa, que a todas luces parece un zulo prefabricado, el precio final de cada metro cuadrado es de 32,50 euros al mes. Si la casa midiera 60 metros cuadrados pediría 1.950 euros.
Es cierto que la ley de la oferta y la demanda genera situaciones insalvables de cara al arrendador y el arrendatario, pero no es menos cierto que el alquiler de infraviviendas por estos precios es un fiel reflejo de la crisis habitacional y el aumento abusivo de precios, pero sobre todo es reflejo de una crisis moral sin precedentes. Este tipo de casas carece por completo de las condiciones mínimas para una vida digna.
La situación del mercado del alquiler está rozando el disparate en la isla de Fuerteventura, donde hay quien cree que el agosto está en destrozar la vida de las personas sin capacidad para tener una hipoteca o directamente a la gente se le ha congelado el corazón con esto del alquiler.
Fiar la generación de una renta que nos de mejor vida al alquiler de una infravivienda demuestra que Fuerteventura camina por la senda equivocada, una senda de avaricia de unos pocos que destrozan la vida de la mayoría, por mucha demanda que haya.
La definición de infravivienda según la Real Academia Española es clara y concisa: vivienda que carece de las condiciones mínimas para ser habitada.
Se tienen en cuenta numerosos y distintos parámetros: desde la ventilación, la humedad, la luz, la accesibilidad… y también los metros cuadrados reales habitables.
En el conjunto del estado 30 m2 es el mínimo, pero las comunidades también legislan…
En el estado español la legislación marca los metros cuadrados mínimos que debe tener una vivienda para considerarse habitable. Las comunidades autónomas que disponen de su propia ley de habitabilidad (la mayoría) marcan los límites que consideran oportunos.
Aquellas que no disponen de dicha ley, se basan en una Orden del Ministerio de la Gobernación que data de febrero de 1944, con lo cual no son pocos los expertos que creen que se ha quedado ya obsoleto.
MURCIA, EL TAMAÑO MÍNIMO MÁS GRANDE
En el ranking de los tamaños mínimos mayores en casos de pisos antiguos o ya consitruidos, la región de Murcia encabeza el listado con 40 metros cuadrados mínimos para considerarse habitable.
A la cola está Ceuta con un mínimo de 20 m2, Andalucía (24 m2), Extremadura y Canarias (25 m2)
Madrid se posiciona en segunda posición con un mínimo legal de 38 m2, seguida de Aragón (37m2), Catalunya (36m2) y País Vasco con 35m2. El resto de comunidades establecen los 30 metros cuadrados de la medida estatal como la superficie mínima exigida para que una vivienda sea susceptible de ser habitada.
En Baleares, si se trata de un piso de nueva construcción se exigen un mínimo de 40 metros cuadrados útiles para poder obtener la pertinente cédula de habitabilidad.