El niño de este 2026 nos cambiará la climatología a nivel planetario

El pacífico entero se recalienta y llegará en las próximas semanas
Las recientes actualizaciones sobre las condiciones de la temperatura de la superficie del mar en el Océano Pacífico Tropical y las proyecciones climáticas internacionales refuerzan los indicios de que se está desarrollando un fenómeno de El Niño muy intenso en los próximos meses, apunta meteored Brasil.
Con el rápido calentamiento del océano Pacífico tropical, la consolidación de El Niño es cada vez más inminente. La principal región de monitoreo del fenómeno, conocida como Niño 3.4, ya ha mostrado anomalías de +0,4 °C en la última semana y, según la actualización más reciente de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), ahora se considera probable que El Niño se produzca "pronto", con un 82 % de probabilidad de formación entre mayo y julio de 2026.
Además, el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea destacó en su último informe estacional que más del 50 % de los miembros del conjunto multimodelos apuntan a un episodio muy intenso, con anomalías superiores a 2,5 °C en la región Niño 3,4 al final del período de pronóstico.
Si quieren recibir esta y toda la información GRATIS de Fuerteventura y Canarias puntualmente a través de nuestro canal de whatsApp, que no es un chat y no se puede enviar ni recibir comentarios, solamente información y videos de la isla, apuntarse al nuevo canal de Noticias Fuerteventura.
Si bien las previsiones estacionales aún presentan un margen de incertidumbre, este valor se considera extremadamente alto en el contexto del seguimiento del fenómeno y está asociado a los episodios de El Niño más intensos observados en las últimas décadas.
El pronóstico de precipitaciones para julio, agosto y septiembre ya muestra signos clásicos de El Niño sobre el sudeste de Sudamérica, con una probabilidad del 60-70 % de lluvias superiores a la media.
Además, El Niño tiende a elevar las temperaturas medias mundiales y a aumentar los fenómenos extremos, como las lluvias torrenciales, las sequías prolongadas y la intensidad y frecuencia de las olas de calor.