Fuerteventura ante el espejo: jóvenes, desencanto y el avance de discursos ultras
Diversos colectivos sociales y educativos de la isla coinciden en señalar un clima de creciente polarización entre la juventud, especialmente entre los varones
En los patios de varios institutos majoreros y en las redes sociales que consumen a diario, parte de la juventud de Fuerteventura reproduce mensajes que hace pocos años resultaban marginales. Comentarios que idealizan la dictadura franquista, cuestionan los avances en igualdad o responsabilizan a la población migrante de los problemas sociales empiezan a aparecer con mayor frecuencia en conversaciones cotidianas.
Docentes, educadores y entidades sociales coinciden en que no se trata de un fenómeno organizado, pero sí de una tendencia creciente, especialmente entre varones jóvenes. El contexto de precariedad laboral, dificultades para acceder a la vivienda y sensación de falta de futuro en la isla actúa como telón de fondo de estas actitudes.
Una nostalgia construida en las redes
En un instituto, un orientador explica que ha escuchado debates entre alumnos que describían el franquismo como algo bueno y la dictadura como solución a los problemas en contraposición a un sistema democrático que consideran fallido. “La mayoría no tiene un conocimiento real de lo que significó aquella etapa; repiten argumentos que han visto en vídeos o foros”, señala.
Las redes sociales se han convertido en la principal fuente de información política para muchos adolescentes. Contenidos breves y emotivos presentan versiones simplificadas del pasado y conectan con jóvenes que apenas han abordado la historia reciente en el aula. Varios profesores reconocen que la memoria democrática ocupa un espacio reducido frente a la gran influencia de las plataformas digitales.
Rechazo a la diversidad
El colectivo LGTBIQ+ ha detectado un aumento de actitudes de intolerancia en entornos juveniles. “Nos llegan consultas de chicos y chicas que prefieren no visibilizarse por miedo a burlas o aislamiento”, explican.
Los conflictos relacionados con la identidad sexual aparecen con más frecuencia que hace unos años, circulando ideas que presentan la igualdad como una imposición o que cuestionan la legitimidad de los derechos conquistados, argumentos que se difunden sobre todo a través de grupos de mensajería y redes.
Además, a pesar de que Fuerteventura es una isla marcada por la diversidad de orígenes, el debate migratorio se ha endurecido. Trabajadores sociales advierten de la expansión de bulos que atribuyen a las personas migrantes un acceso preferente a ayudas públicas o un aumento de la inseguridad.
“Son mensajes que calan rápido porque conectan con la sensación de competencia por recursos escasos”, explican. Las organizaciones que trabajan con población recién llegada alertan de que este clima dificulta la convivencia en barrios donde conviven familias de múltiples procedencias.
Un machismo que reaparece
Otro rasgo señalado por los profesionales es el resurgir de discursos machistas entre adolescentes. Monitores de actividades juveniles observan resistencia a los programas de igualdad y comentarios que presentan a los hombres como perjudicados por los cambios sociales.
“Hay chicos que sienten que el éxito educativo de las compañeras o las campañas contra la violencia de género van contra ellos”, comenta una educadora. Estas percepciones se reflejan en debates sobre relaciones afectivas, reparto de tareas o autoridad en el aula.
El trasfondo económico atraviesa todas estas posiciones. La mayor parte del empleo juvenil en Fuerteventura depende del turismo y se caracteriza por la temporalidad. El precio del alquiler en municipios como Puerto del Rosario o Corralejo supera con frecuencia la capacidad de ingresos de quienes empiezan a trabajar. “Con un contrato de temporada es imposible pensar en independizarse”, explica un joven de 23 años empleado en hostelería. Muchos expresan un fuerte apego a la isla, pero dudan de poder construir aquí un proyecto vital estable.
Ayuntamientos y centros educativos han puesto en marcha talleres de convivencia, programas de memoria histórica y actividades de educación afectivo-sexual, iniciativas que los profesionales valoran pero consideran insuficientes sin políticas de empleo y vivienda que ofrezcan horizontes reales. Fuerteventura convive hoy con una sociedad en constante cambio y con una generación que no encuentra su lugar en ella, y comprender ese desajuste se ha convertido en uno de los principales desafíos sociales de la isla.