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Gas radón: una amenaza silenciosa de la que Canarias no se libra

 

Supone la segunda causa de cáncer de pulmón en el mundo y Canarias la sufre por los suelos volcánicos

 

  • Redacción NoticiasFuerteventura
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    Del gas radón dicen que es "un asesino silencioso" porque es incoloro, inodoro e insípido y porque supone la segunda causa de cáncer de pulmón en el mundo; una amenaza de la que no se libra Canarias por sus suelos volcánicos.

    El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) estima que el 19% del territorio del archipiélago canario tiene un alto potencial de este gas radiactivo que proviene de la desintegración del uranio en el suelo y las rocas.

    Si en otras comunidades como Galicia o Extremadura el riesgo por gas radón se da por la abundancia de los granitos, en Canarias está asociado a su origen volcánico.

    En especial en Tenerife y Gran Canaria y "por varias razones", explica a EFE Candelaria Martín, investigadora del departamento de Biología Animal, Edafología y Geología de la Universidad de La Laguna.

    Una de ellas es litológica, por la abundancia en estas dos islas de rocas volcánicas de composición más diferenciada, con mayores concentraciones de uranio y radio que los basaltos o rocas ultramáficas, más presentes en el resto del archipiélago.

    Aunque también influyen la permeabilidad del terreno, el tipo de construcciones o la ventilación de las viviendas.

    La erupción del Tajogaite

    Sucede que en La Palma la erupción del Tajogaite (2021) trastocó los niveles de base de emisión de radón.

    Candelaria Martín es, junto con Pedro Salazar, del Departamento de Medicina Física y Farmacología de la ULL, corresponsable del programa de seguimiento del gas radón en La Palma, cuyos resultados confirman que la erupción provocó un aumento significativo de las concentraciones en las zonas próximas al edificio volcánico, si bien la dosis de radiación estimada para la población no representó un riesgo grave para la salud pública.

    Los investigadores estiman que, durante la erupción, el cráter del volcán emitió alrededor de 30 millones de becquerelios por metro cuadrado al día, una tasa unas 160 veces superior a la registrada en otros volcanes activos en periodos de calma y hasta un millón de veces mayor que la observada en suelos naturales.

    El estudio atribuye estas elevadas emisiones a la dinámica de la columna eruptiva, a la apertura de nuevas fracturas y al incremento de la permeabilidad del terreno durante la erupción, factores que facilitaron el ascenso del gas desde el subsuelo hasta la superficie.

    En las zonas más próximas al centro eruptivo, aproximadamente una cuarta parte de las mediciones realizadas en el interior de edificios superó el nivel de referencia de 300 becquerelios por metro cúbico establecido por la normativa sanitaria.

    No obstante, los autores del estudio señalan que la acumulación del gas estuvo condicionada también por factores meteorológicos, como episodios de vientos débiles y capas de inversión térmica a baja altura, que dificultaron su dispersión y favorecieron su concentración cerca del suelo y en el interior de las viviendas.

    Una vez que el volcán dejó de rugir, los investigadores siguieron realizando un seguimiento de los niveles de radón hasta diciembre de 2025 con mediciones en 131 puntos ubicados entre El Remo y Tazacorte, de los que solo cinco arrojaron valores por encima del umbral a partir del cual se recomienda adoptar medidas correctoras.

    Esos cinco puntos de muestreo, recalca Candelaria Martín, "están controlados, en el sentido de que son viviendas o locales donde la concentración de CO2 es tan alta, incluso letal, que siguen cerrados".

    Todos están ubicados en Puerto Naos y La Bombilla, en la costa del Valle de Aridane, menos uno: una vivienda en Tajuya. Los investigadores prevén ampliar en los próximos meses los puntos de medida en más casas en esa zona.

    Medidas de mitigación

    Candelaria Martín explica que existen varias medidas para mitigar las concentraciones de gas radón, la más básica: ventilar el inmueble afectado.

    Luego, hay otras como las que se están aplicando de forma experimental en Puerto Naos mediante la aspiración y evacuación de CO2, que también sirven para este "asesino silencioso".

    Más allá del riesgo asociado a la actividad volcánica, los expertos recomiendan el sellado de grietas en los edificios, la impermeabilización con pinturas especiales, la aplicación de membranas antiradón o soluciones constructivas como habilitar una cámara de aire entre el suelo y el basamento del inmueble.

    Y es que el gas radón "es como dios, está en todas partes. En mayor o menor concentración, está en todos sitios. Donde quiera que midas, lo vas a encontrar", admite la investigadora de la Universidad de La Laguna, un centro académico en el que precisamente se han cerrado por esta causa 65 dependencias.

    "Lo normal", apunta esta experta, es medir concentraciones de hasta 10-15 becquerelios por metro cúbico al aire libre, y son mayores en el interior de viviendas y locales, especialmente en sótanos y plantas bajas, así como en minas o cuevas.

    Además de La Palma, la experta participa, junto a compañeros del Laboratorio de Física Médica y Radiactividad Ambiental de la Universidad de La Laguna, en una campaña de medición de gas radón en la Cueva del Viento, uno de los tubos volcánicos más grandes del mundo ubicado en Icod de los Vinos y que recibe miles de visitas al año.

    Una de las conclusiones de estos trabajos es que la cueva es segura para guías turísticos y visitantes, y que las concentraciones de radón en su interior varían por zonas y también en las diferentes épocas del año, las más bajas de octubre a abril y las más altas, de julio a octubre.

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