Logo

La Guantanamera: un viaje con identidad desde Fuerteventura al mundo

Rigoberto Almeida, desde El Pellizco en Costa Calma, redefine la gastronomía majorera respetando el producto y la memoria

 

  • Redacción NoticiasFuerteventura
  •  

    La visita a El Pellizco de Rigoberto Almeida en Costa Calma es, sin duda, una experiencia que trasciende lo gastronómico para convertirse en un relato con identidad propia. Con el océano como telón de fondo desde la terraza, cada plato del menú La Guantanamera parece dialogar no solo con el paisaje, sino también con la historia.

     

    Este menú es, en esencia, un viaje de ida y vuelta entre Fuerteventura y Cuba. Un puente emocional y culinario que conecta raíces familiares con territorio. Los abuelos de Rigoberto emigraron a Cuba, y este menú representa ese regreso simbólico, reinterpretado a través de producto local majorero y técnica contemporánea. Y es precisamente ahí donde reside su valor: en ser una propuesta valiente, que no teme arriesgar ni salirse de lo esperado para construir un discurso propio.

     

    La apertura ya anticipa esa intención. El "Chicharrón de cabra" aporta intensidad y carácter, mientras que el "Plátano verde" introduce ese guiño caribeño. La "Trufa negra canaria", nuestro gofio,  añade profundidad, y el "Pescado seco" junto al "Pejín en escabeche majorero" conectan directamente con la memoria gastronómica de la isla, reinterpretada desde una mirada actual. 

     

    Al comenzar el recorrido, el menú gana dinamismo. “Pez en el agua” juega con la frescura y la sutileza; la "Galleta aérea de pulpo" sorprende por su ligereza casi etérea; y la "Cesta de atún" concentra el sabor del mar en un bocado preciso. La "Trilogía del queso", convierte merecidamente al queso majorero de La Pared en protagonista de la mesa con sus tres preparaciones. Y llega la "Flor de cabra". Este plato, elaborado a partir de la pata de cabra con un proceso que recuerda al katsuobushi japonés, es una declaración de intenciones: técnica, producto y creatividad llevados al límite, rematados con ese toque de caviar y el fondo de vino Conatus que elevan la experiencia.

     

    El "Pescado negro"  y la introducción del camarón autóctono, un producto que aquí adquiere una nueva dimensión, continúan esa línea de riesgo controlado, donde las combinaciones pueden parecer atrevidas sobre el papel, pero encuentran sentido en cada bocado. Es una cocina que no busca solo agradar, sino emocionar a quien se deje llevar.

     

    El momento dulce mantiene el nivel y el discurso. El "Falso queso" juega con la percepción y prepara para “La cabra”, que se presenta como una auténtica montaña rusa de texturas y sabores. Para finalizar, los petir four “Mi infancia” cierran el viaje con un guiño emocional que conecta con la memoria personal.

      


    Si quieren recibir esta y toda la información GRATIS de Fuerteventura y Canarias puntualmente a través de nuestro canal de whatsApp, que no es un chat y no se puede enviar ni recibir comentarios, solamente información y videos de la isla, apuntarse al nuevo canal de Noticias Fuerteventura. 


     

    Más allá de la propuesta culinaria, hay elementos que elevan aún más la experiencia. El excelente servicio en sala acompaña el ritmo del menú con cercanía, profesionalidad y sensibilidad, haciendo que cada pase se disfrute sin prisas. El ambiente es magnífico, cuidado pero sin rigidez, permitiendo que el comensal se sienta cómodo mientras vive algo especial. Y, sobre todo, se percibe en cada elaboración la dedicación y el cariño que hay detrás de cada plato, en cada detalle, en cada decisión.

     

    Es imposible no destacar la labor de Rigoberto Almeida como auténtica punta de lanza de la cocina majorera. Su propuesta no solo pone en valor el producto local, sino que lo respeta profundamente y lo eleva con una mirada contemporánea y valiente. Este es, sin duda, el camino a seguir para situar a Fuerteventura donde se merece en lo gastronómico: identidad, territorio y ambición bien entendida.

     

    Todo apunta a que este proyecto está preparado para dar el salto y aspirar a esa primera estrella de la famosa guía francesa. Un reconocimiento que no solo haría justicia al trabajo de Rigoberto, sino que situaría a Fuerteventura en el mapa gastronómico mundial, un lugar que, por historia, identidad y talento, ya merece ocupar.

     
     
     

    Comentarios (0)  



    NoticiasFuerteventura.com