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La historia que se esconde frente al puerto de Corralejo: el ‘Kleen Breeze’

El singular velero de 20 metros acabó en Fuerteventura tras la desaparición de su propietario, un posible robo y una colisión 

 

  • Redacción Michelle de Vera
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    Probablemente te hayas parado alguna vez en la avenida de Corralejo a contemplar el mar, mirar hacia la isla de Lobos o ver entrar y salir los ferris del puerto. Lo que quizás haya pasado desapercibido es una embarcación de aspecto extraño que lleva años formando parte de esa estampa.

     

    Se llama Kleen Breeze y detrás de sus dos cascos desiguales y sus mástiles se esconde una historia que comenzó mucho antes de que llegara a Fuerteventura.

     

    No es un catamarán convencional. Se trata de un Harryproa, un tipo de multicasco inspirado en las embarcaciones tradicionales del Pacífico y caracterizado por disponer de dos cascos de diferente tamaño. El Kleen Breeze mide alrededor de 20 metros y fue construido con dos mástiles de una configuración poco habitual. Sus primeras pruebas en el mar se realizaron en 2017.

     

    Ese mismo año su historia dio un giro. En diciembre de 2017, su propietario, el británico Robin Warde, de 65 años, desapareció mientras se encontraba en el Algarve, al sur de Portugal. El barco permanecía en la Ría Formosa, cerca de la isla de Culatra, también en Portugal, pero Warde no estaba a bordo. En la embarcación quedaron su móvil y varios sistemas encendidos, mientras que en el agua apareció un albornoz que su familia reconoció como suyo.

     

    Durante años no se supo con certeza qué había ocurrido con él. Sin embargo, la respuesta estaba a cientos de kilómetros. Un cuerpo sin identificar había sido recuperado frente a Chipiona, en Cádiz, el 4 de enero de 2018, apenas unos días después de la desaparición. Tuvieron que pasar años hasta que se pudo confirmar que se trataba de Robin Warde.

     

    Pero la historia del Kleen Breeze continuó sin su propietario. En noviembre de 2018, la embarcación desapareció del lugar donde permanecía fondeada junto a Culatra, en Portugal. La cadena del ancla había sido cortada y el caso fue comunicado a la Policía Marítima portuguesa, que llegó a solicitar colaboración para localizar el barco en aguas de Portugal, España o Marruecos.

     

    El accidente que todavía deja huella

     

    El siguiente gran episodio ocurrió ya en aguas canarias. El 5 de febrero de 2022, el Kleen Breeze colisionó con el enorme portacontenedores MSC Romane a unas 72 millas al norte de La Graciosa. Los tres tripulantes que viajaban en el velero resultaron ilesos y Salvamento Marítimo movilizó medios tras el accidente.

     

    Aquel choque dejó daños que todavía ayudan a reconocer la embarcación desde Corralejo. Uno de sus mástiles es hoy considerablemente más corto que el otro. Durante la colisión, uno de ellos se partió a varios metros de altura y el barco también sufrió daños en uno de sus timones.

     

    Tras el accidente, el Kleen Breeze llegó a Lanzarote y posteriormente terminó recalando en Corralejo, donde desde hace años su peculiar silueta forma parte del paisaje marítimo del norte de Fuerteventura.

     

    Así que la próxima vez que pasees por la avenida y mires hacia el puerto será relativamente sencillo localizarlo: dos cascos desiguales y un mástil visiblemente más corto que el otro. Lo que resulta mucho más difícil imaginar al contemplarlo desde tierra es todo lo que ocurrió antes de que el Kleen Breeze terminara frente a Corralejo.

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