Un pequeño archipiélago atlántico, referencia en el mundial de fútbol

La humilde selección caboverdiana se convierte en el orgullo de toda la macaronesia
La selección de las Islas de Cabo Verde es la actual heroína del mundial de Fútbol. Se trata de un sueño que no parecía entrar en las cábalas, pero ahí siguen.
Tras el empate ayer contra Irak, y el triunfo de la selección española deja a los caboverdianos en segunda posición, enfrentados en dieciseisavos de final a Argentina y Leo Messi, a los que verá el próximo viernes en Miami. Casi nada.
El equipo de la macaronesia y el portero cuarentón Vozinha aterrizaron en Estados Unidos como un elemento exótico de la Copa del Mundo más grande, convertidos en simples teloneros de las estrellas, y tres semanas más tarde son la mejor historia del torneo.
Beneficiados por una carambola en la puntuación del grupo, los tres empates contra España, Uruguay y el cuadro saudí los elevaron a la Luna.
Nunca habían disputado un Mundial y su proeza ya forma parte de los libros de este derporte. El archipiélago al que representan apenas supera el medio millón de habitantes y más de la mitad de la selección la componen jugadores que nacieron fuera de las islas. Resistieron contra la Roja, le respondieron a la Celeste y fueron mejores que la cicatera Arabia.
La gloria es para Cabo Verde, el mejor del encuentro ayer frente a Irák y el que buscó el triunfo con más empeño. Y eso que la victoria de España convertía en útil el empate y podía moverles a encerrarse y confiar en el favor de los muchachos de Luis de la Fuente. Pero no, acabaron en el área rival, a lo grande.