A+ A A-

La inmigración como clave para sostener el Estado del bienestar en Canarias

Compensando la baja natalidad y permitiendo mantener el volumen de población activa necesario para sostener el sistema de pensiones y los servicios públicos

 

  • Redacción NoticiasFuerteventura
  •  

    Canarias avanza hacia un escenario demográfico que condicionará su modelo social y económico en las próximas décadas. El envejecimiento de la población, la baja natalidad y la reducción progresiva de la población en edad de trabajar plantean interrogantes sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones, la sanidad pública y el conjunto del Estado del bienestar. En este contexto, los datos oficiales coinciden en una conclusión cada vez más compartida por los especialistas: sin la aportación de la inmigración, especialmente procedente de África y Latinoamérica, el equilibrio demográfico y financiero del archipiélago sería difícil de mantener.

     

    Envejecimiento y baja natalidad: un problema estructural

     

    Canarias no es ajena a las tendencias demográficas que afectan al conjunto de España y Europa. La tasa de fecundidad se sitúa muy por debajo del nivel de reemplazo generacional, fijado en 2,1 hijos por mujer. En el archipiélago, el número de nacimientos lleva años descendiendo, mientras que la esperanza de vida continúa aumentando.

     

    “Estamos ante un proceso de envejecimiento acelerado que no se puede corregir a corto plazo con políticas de natalidad”, señalan fuentes demográficas consultadas. “Aunque hoy se tomaran medidas muy ambiciosas, sus efectos no se notarían hasta dentro de al menos dos décadas”.

     

    Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población mayor de 65 años crece de forma sostenida y se aproxima ya a una quinta parte del total de residentes en Canarias. Este envejecimiento incrementa el número de personas que perciben pensiones y demandan servicios sanitarios y de atención a la dependencia, mientras la base de cotizantes crece a menor ritmo.

     

    Presión sobre el sistema de pensiones y el gasto social

     

    En la actualidad, más de 370.000 personas reciben algún tipo de pensión en Canarias, con un gasto mensual que supera los 400 millones de euros. Aunque la relación entre cotizantes y pensionistas ha sido tradicionalmente algo más favorable que en otras comunidades, la tendencia apunta a un progresivo deterioro.

     

    “Cada vez hay menos margen demográfico”, explican fuentes económicas. “Si la población en edad de trabajar no aumenta, el sistema tiene dos opciones: reducir prestaciones o incrementar la presión fiscal sobre una base cada vez más pequeña”.

     

    Las proyecciones indican que, en ausencia de cambios estructurales, la población activa tenderá a estancarse o incluso a reducirse en términos relativos, mientras aumenta el número de personas dependientes del sistema público.

     

    Inmigración: el principal motor del crecimiento poblacional

     

    Frente a este escenario, la inmigración se ha convertido en el principal factor de crecimiento de la población canaria. En los últimos años, el aumento de residentes se explica casi exclusivamente por la llegada de personas nacidas fuera de España, mientras el saldo vegetativo es negativo o cercano a cero.

     

    “Sin inmigración, Canarias ya estaría perdiendo población”, subrayan fuentes especializadas en análisis poblacional. “No solo se trata de cuántas personas llegan, sino de su perfil: mayoritariamente jóvenes y en edad de trabajar”.

     

    Actualmente, cerca de uno de cada cinco residentes en Canarias ha nacido en el extranjero, una proporción que sitúa al archipiélago entre las comunidades con mayor peso de población inmigrante.

     

    África y Latinoamérica, claves para el relevo generacional

     

    Una parte sustancial de estos flujos migratorios procede de África y Latinoamérica. Se trata de regiones con fuertes vínculos históricos, culturales y lingüísticos con Canarias, lo que facilita los procesos de inserción social y laboral.

     

    “La inmigración africana y latinoamericana está sosteniendo sectores enteros de la economía canaria”, explican fuentes del ámbito laboral. “Turismo, hostelería, cuidados, construcción y servicios personales dependen en gran medida de esta mano de obra”.

     

    Además de cubrir vacantes laborales, estos colectivos amplían la base de cotizantes a la Seguridad Social y contribuyen al sostenimiento de las pensiones y los servicios públicos. “Desde el punto de vista demográfico, son el relevo que no está llegando por vía de la natalidad”, añaden las mismas fuentes.

     

    Un reto de integración y planificación

     

    El aumento de la población inmigrante plantea también desafíos en materia de vivienda, educación, sanidad y cohesión social. El acceso al alquiler, la presión sobre los servicios públicos y la necesidad de políticas de integración forman parte del debate actual en Canarias.

     

    “Negar la inmigración no es una opción realista”, advierten fuentes sociales. “El debate no es si la necesitamos, sino cómo la gestionamos para que sea sostenible y equilibrada”. Los expertos coinciden en que la planificación a medio y largo plazo será clave para evitar tensiones sociales y garantizar que el crecimiento demográfico se traduzca en estabilidad económica.

     

     

    Comentarios (0)