Las Redes sociales se quedan con tu atención y ahora roban tus habilidades cognitivas

"Los dueños de las redes están interesados en que cada vez uses menos tus capacidades cognitivas para que dependas más de ellos y uses sus algoritmos"
En los comienzos de Internet, las redes unían a las personas, eran una buena forma de conectar y compartir fotos y experiencias con gente con la que no había posibilidad de verse. Cuando las plataformas se dieron cuenta de que este público podía ser un lucrativo negocio, todo cambió.
Y es que sus usuarios eran oro puro para las empresas, solo había que conseguir que pasaran el mayor tiempo posible navegando, había que captar su atención y generar dependencia. Eso lo consiguieron hace mucho y ahora van a por el siguiente nivel: tus habilidades cognitivas.
José Javier Fernández del Barrio, investigador en el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), lo resume así: "los dueños de las redes están interesados en que cada vez uses menos tus capacidades cognitivas para que dependas más de ellos y uses sus algoritmos".
El patrón se repite: los dueños de estas plataformas -como Twitter (X)- querían que usaras la red social, ahora el negocio es que uses Grok, una inteligencia artificial de procesamiento de lenguaje e imagen, capaz de responder preguntas, analizar datos, y generar contenidos.
Es el mismo patrón, pero esta vez "quieren una delegación cognitiva, que renunciemos a nuestras capacidades para que las suplan sus herramientas. Porque ese es su negocio", advierte Fernández.
Mierdificación, el origen
El origen de este modelo de negocio lo explica el activista digital Cory Doctorow en su libro 'Mierdificación', dice Fernández, un término que define el método con el que "las plataformas, todas, desde X a Facebook, TikTok, Amazon o Apple, conectaron a sus usuarios y a las empresas que podían beneficiarse de este público y las utilizaron para su propio beneficio".
El modelo se reforzó a partir de la crisis de 2010, "cuando la gente se lanzó a buscar servicios a muy bajo coste, cuando no gratis. Las plataformas, que fueron las que más ganaron, vieron el negocio y empezaron a crear algoritmos adictivos porque la idea ya no era que la gente pasara tiempo en las redes por ocio, sino por necesidad. Este enfoque se llama economía de atención".
Uno de los métodos más utilizados por las plataformas es premiar el contenido polarizante, "YouTube y X son famosos por ello" -apunta Fernández-. Cuanto más hostiles o provocadores son los contenidos, más atención, interacción y difusión consiguen y más adicción generan.
Se puede hacer la prueba, si entras en YouTube y buscas 'feminismo', los vídeos con títulos e imágenes más incendiarios o agresivos son los más vistos porque el contenido de las redes premia los comentarios menos moderados, que son los que reciben más 'me gusta'.
Adolescentes y machoesfera
La consecuencia de esta polarización de las opiniones se aprecia especialmente en los adolescentes, ellos, normalmente hacia la derecha, y ellas, hacia los ámbitos de izquierdas.
El detonante de este sesgo entre jóvenes fue el #Gamer Gate, una campaña de hostigamiento contra dos desarrolladoras que movilizó a los 'streamers' de plataformas llamadas 'de nicho', como Reddit o 4chan -muy atomizadas sobre temas muy concretos-.
Este 'escándalo' no solo legitimó el ciberacoso sino que amplificó un discurso misógino que, hasta entonces había permanecido acotado en redes minoritarias.
Toda esa comunidad de blogs, webs y streamers son lo que en términos sociológicos hoy conocemos como "machoesfera", donde priman las ideas conservadoras, ultraconservadoras o directamente reaccionarias y que, al conectarse, reforzaron y amplificaron sus posicionamientos contrarios a la igualdad de género y la justicia social.
Batalla cultural
Y en un contexto en el que los medios de comunicación deberían haber ejercido de contrapoder y combatir la desinformación, lo cierto es que muchos de ellos han entrado directamente "a competir por la atención del público con streamers, influencers y gente despolitizada".
Ahora, la mayoría de medios recurren a los titulares llamativos (clickbait) -que funcionan como anzuelo-, y priman la cantidad de información y la rapidez por encima de la calidad.
La consecuencia de esta dinámica es "un exceso de información que las personas no podemos digerir, y eso, a su vez, también fomenta que dependamos de los algoritmos para informarnos porque ya no podemos leer todo el periódico". Llegados a este punto, economizamos el esfuerzo y leemos lo que queremos leer, no para informarnos sino para reforzar lo que ya pensamos.
Este fenómeno social es lo que se denomina la 'batalla cultural' en redes, en la que nos adherimos a un bando aun sabiendo que tal vez no toda la información sea cierta pero estamos predispuestos a creérnosla, porque lo importante es ganar la discusión a otro grupo, y eso polariza a la sociedad aún más, explica el investigador del CSIC.
Soluciones
Pero aunque este panorama puede conducir al tecnocatastrofismo, reconoce el investigador, es importante que la sociedad no se desmovilice, sino todo lo contrario. "A las grandes productoras de IA les interesa que la gente se rinda y no se oponga a la tecnología".
Sin embargo, para Fernández, muchas de las cosas que podemos hacer para ser dueños de nuestra atención y recuperar nuestra voluntad de acción frente a las plataformas. Algunas están recogidas en el acuerdo firmado por Meta con los jueces de Estados Unidos para evitar ser juzgados por diseñar plataformas adictivas.
Son gestos tan sencillos como "silenciar las notificaciones, eliminar el rastreo de datos y los permisos que damos, no facilitar nuestro posicionamiento (GPS) en todo momento", y sobre todo ser consciente de que "tu atención vale dinero". "Hay que ser capaz de que no nos distraigan a su voluntad", subraya.
Además, se pueden utilizar plataformas como Mastondon, que carecen de algoritmos monetizadores, y que no buscan la rentabilidad ni están diseñadas para retener nuestra atención, aunque para este filósofo la solución principal es "recuperar el pensamiento crítico, que es la mejor arma para mantenerse movilizado y atento" y gestionar nuestras libertades y derechos.
