Un espray de gas pimienta pone patas arriba el Congreso

12 personas han tenido que ser atendidas con ojos rojos y vómitos, se ha interpuesto una denuncia
Un espray de gas pimienta ha puesto este miércoles patas arriba el Congreso de los Diputados, donde una docena de personas han tenido que ser atendidas por los servicios médicos tras resultar afectadas por su contenido.
La autoría de quien había dispersado gas pimienta en los baños de caballeros del edificio de la ampliación de la Cámara baja ha sido la incógnita a resolver durante tres horas, en las que los pasillos del Congreso se han convertido en un hervidero de conjeturas.
Tres horas hasta que se ha conocido quién lo había llevado hasta allí para "limpiarlo" a petición de la diputada del PP Ana Vázquez, la otra protagonista de la jornada.
El pleno transcurría con normalidad entre las críticas al Gobierno por la gestión de la crisis de Ceuta y, a falta del plato fuerte de la sesión de los miércoles, con Pedro Sánchez fuera de España, avanzaba sin grandes titulares.
Pero cuando faltaban cinco minutos para las diez de la mañana la sesión saltó por los aires. La presidenta del Congreso, Francina Armengol, pedía a la diputada del PP Ana Vázquez que abandonara el hemiciclo por enseñar un "arma" durante su pregunta al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
El "arma" era el bote de gas que Vázquez había usado para reprochar al ministro que en Ceuta las mujeres y niños se mueven por la ciudad con uno en el bolsillo.
No había pasado ni una hora cuando en los mismos pasillos se informaba de que varias dependencias del Congreso, dos baños y zonas aledañas, como un comedor, cocinas y despachos de grupos parlamentarios habían sido precintadas tras detectarse espray tóxico, que había afectado a varias personas.
Ana Vázquez había abandonado el hemiciclo a las diez menos cinco y el gas fue detectado pasadas las diez y veinte de la mañana.
Todos los ojos estaban puestos en ese momento en la diputada, que negaba en televisión haber vaciado el espray en los baños, mientras el equipo de seguridad investigaba el suceso y comenzaba a revisar las grabaciones de las cámaras de vídeo.
A la una de la tarde el asunto quedaba resuelto con la confesión del autor, un asesor del Partido Popular, quien reconocía haber "lavado" en un baño del Congreso el espray pimienta que le había dado Vázquez, por si quedaba contenido en su interior.
El asesor, según explicó, acudió al baño que tenía más cercano, apretó por si quedaban restos y salió un poco de gas. Tras regresar a su despacho decidió ir a otro baño a lavarse de nuevo las manos, donde comprobó que ya no salía nada del envase.
Las reacciones y críticas al PP por lo ocurrido no tardaron en llegar. En la red social X el ministro de Transportes, Óscar Puente, colgaba un vídeo donde se ve a la diputada entregar el espray al asesor a las puerta del Congreso. "Son unos delincuentes de lo más cutre. Por si alguien lo dudaba", añadía el ministro en su mensaje.
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, que hace años sacó una impresora en una sesión de control para reprochar su gestión al Gobierno de Mariano Rajoy recordaba aquel episodio al hilo de lo ocurrido hoy: "Yo enseñé una impresora, y luego maduré".
La autoría de quien había dispersado gas pimienta en los baños de caballeros del edificio de la ampliación de la Cámara baja ha sido la incógnita a resolver durante tres horas, en las que los pasillos del Congreso se han convertido en un hervidero de conjeturas.
Tres horas hasta que se ha conocido quién lo había llevado hasta allí para "limpiarlo" a petición de la diputada del PP Ana Vázquez, la otra protagonista de la jornada.
El pleno transcurría con normalidad entre las críticas al Gobierno por la gestión de la crisis de Ceuta y, a falta del plato fuerte de la sesión de los miércoles, con Pedro Sánchez fuera de España, avanzaba sin grandes titulares.
Pero cuando faltaban cinco minutos para las diez de la mañana la sesión saltó por los aires. La presidenta del Congreso, Francina Armengol, pedía a la diputada del PP Ana Vázquez que abandonara el hemiciclo por enseñar un "arma" durante su pregunta al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
El "arma" era el bote de gas que Vázquez había usado para reprochar al ministro que en Ceuta las mujeres y niños se mueven por la ciudad con uno en el bolsillo.
No había pasado ni una hora cuando en los mismos pasillos se informaba de que varias dependencias del Congreso, dos baños y zonas aledañas, como un comedor, cocinas y despachos de grupos parlamentarios habían sido precintadas tras detectarse espray tóxico, que había afectado a varias personas.
Ana Vázquez había abandonado el hemiciclo a las diez menos cinco y el gas fue detectado pasadas las diez y veinte de la mañana.
Todos los ojos estaban puestos en ese momento en la diputada, que negaba en televisión haber vaciado el espray en los baños, mientras el equipo de seguridad investigaba el suceso y comenzaba a revisar las grabaciones de las cámaras de vídeo.
A la una de la tarde el asunto quedaba resuelto con la confesión del autor, un asesor del Partido Popular, quien reconocía haber "lavado" en un baño del Congreso el espray pimienta que le había dado Vázquez, por si quedaba contenido en su interior.
El asesor, según explicó, acudió al baño que tenía más cercano, apretó por si quedaban restos y salió un poco de gas. Tras regresar a su despacho decidió ir a otro baño a lavarse de nuevo las manos, donde comprobó que ya no salía nada del envase.
Las reacciones y críticas al PP por lo ocurrido no tardaron en llegar. En la red social X el ministro de Transportes, Óscar Puente, colgaba un vídeo donde se ve a la diputada entregar el espray al asesor a las puerta del Congreso. "Son unos delincuentes de lo más cutre. Por si alguien lo dudaba", añadía el ministro en su mensaje.
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, que hace años sacó una impresora en una sesión de control para reprochar su gestión al Gobierno de Mariano Rajoy recordaba aquel episodio al hilo de lo ocurrido hoy: "Yo enseñé una impresora, y luego maduré".
