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Una planificación, sin consejero un año más. Por Adargoma Hernández

Por Adargoma Hernández, Consejero de Educación del Cabildo de Fuerteventura

 

Durante este fin de semana hemos celebrado el Pleno más importante del Consejo Escolar de Canarias, en el que se presenta la Programación General de las Enseñanzas. Y un año más el consejero de Educación ha considerado más importantes otros asuntos que acudir a defenderla ante el Plenario, delegando nuevamente en sus viceconsejeros, a quienes sí quiero agradecer su predisposición constante para dar la cara, explicar la programación y atender las cuestiones planteadas.

Esta programación recoge proyectos y programas que se están desarrollando y que se pondrán en marcha próximamente. Valoramos muchas de las medidas que suponen avances para la calidad educativa, pero no podemos obviar que esas mejoras no llegan a todas las islas por igual. Una vez más, se priorizan proyectos educativos, experiencias piloto o actuaciones concretas en unas islas, mientras otras siguen esperando.

Se habla de bajada de ratios, algo que valoramos muchísimo. Pero la realidad es clara: si no hay aulas, no hay bajada real de ratios. Y eso es precisamente lo que ocurre en Fuerteventura. Se pueden anunciar muchas obras, pero la realidad la viven cada día las comunidades educativas de nuestra isla. Año tras año vemos cómo actuaciones previstas en los presupuestos se quedan sin ejecutar, como las canchas del CEIP Francisco Navarro Artiles, o cómo continúan obras inacabadas, como el CEIP Gran Tarajal o la Escuela Infantil de Antigua.

Además, mi sorpresa es que se presente como algo positivo la creación de nuevas aulas dentro de centros ya existentes, eliminando espacios como pasillos, bibliotecas u otras zonas de uso educativo. Me preocupa que la planificación para nuestra isla se base en quitar espacios libres a los centros y no en una construcción real de nuevos centros y nuevas aulas.

En relación con el alumnado de 0 a 3 años, valoramos positivamente que esta etapa se haya ido ampliando en los centros educativos. Sin embargo, también nos preocupa, como ya se ha trasladado en el Consejo Escolar Insular, que algunos centros puedan saturarse en un futuro próximo si esta implantación no va acompañada de nuevas infraestructuras. También es alarmante que se avance sin contar suficientemente con las escuelas unitarias, pudiendo provocar el cierre de algunas de ellas en determinadas zonas si el alumnado se desvía hacia otros centros.

Tampoco podemos olvidarnos de las escuelas infantiles municipales y privadas. Son necesarias, porque todavía no existe una oferta pública suficiente para todas las familias. Por eso creemos que se debe apoyar tanto a las familias como a los centros que actualmente prestan este servicio.

Otro asunto que nos intranquiliza especialmente, y que necesita mucho cariño en nuestra isla, es la atención al alumnado con necesidades educativas especiales, de norte a sur. No podemos volver a permitir que haya alumnado que no pueda acudir a su centro por falta de transporte, o que no pueda participar en actividades extraescolares por no contar con los profesionales necesarios. La inclusión no puede quedarse en el discurso: necesita recursos, servicios e infraestructuras.

En Formación Profesional, es cierto que se ha ampliado la oferta de centros en la isla. Pero como isla no capitalina tenemos un problema importante con la adecuada ejecución de la FP Dual. Nos encontramos con la dificultad de buscar empresas colaboradoras en un tejido empresarial compuesto mayoritariamente por pymes y autónomos. Nos desespera que el Gobierno de Canarias siga sin entender la FP Dual como una acción conjunta entre administración, centros educativos y empresas. Y esa mirada compartida es imprescindible para que realmente funcione.

Como consejero del Cabildo de Fuerteventura, tengo un mandato claro de la presidenta Lola García: contribuir a que nuestra isla mejore sus servicios e infraestructuras educativas. Por ese motivo, no puedo obviar el desinterés de la administración competente en esta materia sin alzar la voz.

Y por supuesto quiero agradecer a nuestras comunidades educativas, de las que me siento profundamente orgulloso, el trabajo que realizan cada día y el compromiso que demuestran con los recursos de los que disponen. Desde el Cabildo seguiremos apoyándolas a través de las distintas líneas de ayuda dirigidas a las familias y a los centros educativos, con una inversión superior a los cinco millones de euros anuales.

Pero Fuerteventura necesita algo más que reconocimiento. Necesita planificación real, infraestructuras educativas, igualdad de oportunidades y una mirada específica que tenga en cuenta su crecimiento, su dispersión territorial y sus necesidades. Porque hablar de educación en Canarias también es hablar de equilibrio entre islas.

 

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