La crisis sanitaria que dejó a Canarias “sin habla”
El Gobierno de Canarias quedaba sin capacidad de decisión ante la imposición de Sanidad Exterior y Fomento
Además del susto de la sociedad Canaria por la crisis sanitarias del MV Hondius, se producía estos últimos días una situación de tensión entre administraciones que deja una sensación de vacío, sobre todo por parte de las autoridades canarias.
Susto porque las islas estuvieron al borde del colapso en la anterior pandemia, susto porque la información fue poca y el riesgo era grande, susto, sobre todo por la tensión generada en los momentos de la toma de decisiones con diferentes idas y venidas por parte de la autoridad estatal.
Seguramente la viabilidad de una operación conjunta, pactada, se empezó a perder casi desde el principio, pero todo indica, visto lo visto que existían mil maneras más simples de hacer las cosas. Sobre todo cuando el adjetivo usado es “imponer”.
Eso fue lo que ocurrió en la noche del sábado cuando Marina Mercante decidió "imponer" la operación en el puerto de Granadilla, afirmando además “que podría incluir no solo el fondeo, sino el atraque o incluso el remolque del buque MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus”, según constaba en una resolución firmada este domingo por la directora general de la Marina Mercante, Ana Núñez Velasco.
La resolución decía textualmente que se trataba de "imponer la acogida del buque MV Hondius en el puerto de Granadilla, Tenerife, ya sea mediante fondeo o mediante atraque, como se decida por las autoridades responsables del operativo sanitario que se aplicará a las personas que se encuentran en el buque".
El debate de competencias quedó zanjado, pero el debate político de fondo acaba de empezar. Los argumentos son profundos por ambas partes, pero lo que es cierto es que las islas quedaban fuera de toda decisión, y es en este lugar donde todo apunta a un divorcio entre administraciones, un divorcio que con algunas declaraciones por parte de representantes del gobierno central se ha rallado lo grosero con el Gobierno de las islas.
La sensación de distancia del archipiélago se agranda con respecto a la península y quedan tocadas muchas relaciones que costará volver a recomponer. Lo más importante es que la salud sanitaria de las islas no se haya comprometido, lo veremos, pero la salud del autogobierno canario si que sale dañada en esta crisis, habrá que buscar un buen remedio.

