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No, el medioambiente no cuenta al comprar un coche

El 70% no se plantea comprar un eléctrico en los próximos 10 años

 

  • Redacción NoticiasFuerteventura
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    La semana pasada se celebraba el Día Internacional de la Madre Tierra y la Cumbre del Clima en Estados Unidos. Dos citas que ponen el foco en los problemas causados por la contaminación y el impacto del hombre en la tierra en general. El comparador Acierto.com ha aprovechado para analizar el nivel de conciencia de los españoles en lo que atañe a la compra de vehículos menos contaminantes.

     

    En concreto y según las cifras que maneja la entidad, el 40% no está dispuesto a gastar más en un coche que contamine menos. Y de hecho, hasta 7 de cada 10 no se plantean adquirir un vehículo eléctrico ni siquiera en la próxima década.



    Los principales argumentos para no hacerlo son el elevado precio de estos vehículos, junto con su autonomía. En concreto, más del 60% cree que estos coches son mucho más caros que los de combustión, y que su precio bajará en los próximos años. Lo mismo ocurre con la autonomía, insuficiente para al menos la mitad de estos potenciales compradores.



    La escasez de puntos de recarga y la dificultad para amortizar la compra tampoco ayudan. En concreto, 9 de cada 10 consumidores que apuestan por los automóviles eléctricos no llegan a amortizar su inversión sin las ayudas del Estado. De hecho es necesario recorrer hasta 220.000 kilómetros -de uso combinado durante 11 años- para recuperar el precio de compra.

     

    Seguros más caros para los eléctricos

     

    Asimismo, hay que añadir otro inconveniente más: según apunta el comparador de seguros de coche Acierto.com, el precio de los seguros a todo riesgo sin franquicia para los automóviles eléctricos puede ser hasta un 28% superior a sus equivalentes de gasolina, aunque, durante los últimos años se están equiparando.



    Esta diferencia podría justificarse en que las pólizas para estos coches no solo incluyen servicios "típicos", sino también coberturas específicas como el robo del cable de recarga. Además, se trata de coches habitualmente más caros, algo que también hace que sus reparaciones sean superiores. La asistencia por avería de la batería y la asistencia en viaje son otros imprescindibles, así como contar con un servicio de carga in situ. Esto, de nuevo, está ligado a la autonomía de estos vehículos.



    En definitiva, todo esto provoca que los coches eléctricos solo supongan el 3% de las ventas de coches nuevos. El porcentaje nos sitúa a la cola de países que apuestan por este tipo de vehículos. Noruega, Islandia y Suecia se encuentran en el extremo opuesto. A pesar de las cifras, no obstante, tenemos que decir que este año 2020 la venta de eléctricos y de híbridos ha sido superior a la de otros años.

     

    Diésel o gasolina

     

    Más allá de los vehículos eléctricos, también existen diferencias entre el CO2 que emiten los diésel y los coches de gasolina. Aquí el comparador Acierto.com ha detectado un gran desconocimiento: el 42% de los consumidores ignora qué contamina más.



    “Aunque ambos motores emiten dióxido de carbono, los diésel generan también dióxido de nitrógeno y partículas en suspensión en el proceso de combustión, que hacen que los niveles de contaminación del aire se eleven”, explican desde el comparador de seguros. “No obstante, los motores han evolucionado en los últimos años, y muchos fabricantes han optimizado sus diseños e incluido filtros cada vez más sofisticados para minimizar las emisiones y adaptarse a las nuevas normativas europeas”, matizan.



    Asimismo, los coches no son la única compra en la que los españoles no tienen en cuenta la sostenibilidad. De hecho, solo el 21% de los ciudadanos valora la sostenibilidad de los bienes y servicios que compra.

     

    Para acabar, no podemos dejar de hablar de que este último año las emisiones de dióxido de carbono se han reducido un histórico 5,8% como consecuencia de la pandemia, que paralizó la actividad empresarial. Sin embargo, el último informe de la Agencia Internacional de la Energía estima que en 2021 estas emisiones se dispararán hasta el segundo índice más alto de la historia.