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La paradoja del negacionismo. Por Rafael Fonseca, Ingeniero y consultor

 

La velocidad en que se está produciendo el cambio climático es alarmante. Todos los ejemplos recientes a diario registran su aceleración. Los científicos del mundo están alarmados, como lo indica la publicación de la revista BioScience (Oxford Academic): “sobre la base de estos datos y la obligación moral de los científicos de advertir claramente a la humanidad de cualquier amenaza catastrófica, están pidiendo un cambio transformador” con urgencia; la han firmado cerca de 14,000 científicos alrededor del mundo.

 

Si seguimos así como estamos para el año 2100 la tierra habrá alcanzado 3.6 grados centígrados más que la época preindustrial (antes del siglo XIX) como lo muestra el simulador climático del MIT. Los científicos reunidos en torno al IPCC – Intergovernmental Panel on Climate Change (ONU) han establecido una meta física, técnica y económicamente posible de 1.5 grados de aumento.

 

Pero si seguimos como vamos ya en 2050 habremos superado los 2.0 grados. Lo que nos debe aterrar de esto es que la pérdida de los delicados equilibrios en la naturaleza que esto implica, muy probablemente desencadenará reacciones inestables en el complejo sistema ambiental de la tierra (ejemplos: la liberación del metano atrapado en el permafrost en Siberia por la pérdida del hielo, o pasar de capturador a generador de CO2 al Amazonas por causa de su deforestación, que acelerarían aún más el desastre climático) en su búsqueda de nuevos equilibrios, posiblemente no favorables a la vida humana, y lo más seguro, sin posibilidades de atenuamiento por parte de nuestra tecnología disponible.

 

Si Oxford, MIT, 14000 científicos, que claramente representan el conocimiento técnico de punta del mundo, están pidiendo de todas las formas posibles que debemos abrazar un cambio transformador ¿por qué hay negacionismo?

 

El problema mayor es que esa apuesta la hagan personajes influyentes a nombre de millones de personas que dejan en sus decisiones su futuro y el de sus decendencias.

 

“Combatir el cambio climático demanda cooperación y esfuerzo colectivo” como lo resume bien la PhD Muñoz van den Eynde citada en Ethic, es decir generar tal movimiento de inteligencia colectiva que logre vencer el individualismo que ha estado campeando en el último medio siglo. Se necesita dejar el egoísmo y la falta de empatía, contribuyendo a una causa común con costos en el corto plazo pero cuyos beneficios se obtendrán en el largo plazo, quizás en las generaciones venideras. Es un desafío descomunal porque, aunque el ser humano pudo sobrevivir y ha progresado con base en su organización social, su inteligencia individual es proclive al egoísmo y todos sus logros en lo colectivo han sido creados con procesos mentales como la lógica, la racionalidad y la ética, que le conllevan esfuerzo y no corresponden a su simple naturaleza.

 

A eso se le suma que “la ciencia del clima no es fácil de acercar a la sociedad” (misma fuente) porque pese a la enorme, creciente y ahora acelerada evidencia soportada por gran cantidad de datos e información, para la mayoría de la población mundial “no versada en metodología científica, le resulta difícil entender cómo se han obtenido esos datos”. Es una información vital pero no accesible a su entendimiento y por eso puede tener éxito el negacionismo como parte de la falta de entendimiento colectivo explotado por influenciadores que quieren imponer sus creencias en la economía política basada en el individualismo que les conserve sus privilegios actuales aunque signifique una apuesta de vida o muerte en el futuro. Quizás se basen en que los estragos para la vida humana, como la conocemos, se verán cuando ellos mismos ya hayan muerto.

 

De un inmenso valor resultan entonces las iniciativas como la de Al Gore y su grupo creciente (Climate Reality Project) de personas no científicas pero que sí han hecho el esfuerzo por comprender los análisis de los científicos para acercar ese conocimiento vital a otros millones de personas comunes.

 

Porque el mayor reto que debemos enfrentar es que la única vía por la cual pasemos la transición radical que requerimos, no solo energética, es a través de la economía de mercado, dado que el colectivismo necesario solo podría sobrevenir por la fuerza de los mercados mundiales que son determinados por lo que demande una humanidad debidamente consciente de los riesgos que afronta.

 

En general el mundo está siendo negacionista porque no estamos actuando en la dirección correcta ni con la velocidad necesaria. Resulta muy paradójico.

 

La paradoja del negacionismo consiste en que el negacionista podría morir por causa del éxito de su negacionismo al lograr que la sociedad en la que vive no sea preventiva. En contraste, si no tiene éxito en su negacionismo, se salva si ocurre un desastre.

 

Ser preventivos es una característica de la civilización y de los pueblos más desarrollados (Japón, Europa, los países “desarrollados”, lejos de nuestros países en “vía de desarrollo”). Curiosamente nuestra humanidad no se comporta como “muy desarrollada” porque no estamos siendo preventivos aun cuando sabemos ya del riesgo enorme que se nos cierne, dándole mayor importancia al beneficio económico de corto plazo, como si todo en la vida de la gente fuera dinero, en una demostración enorme de egoísmo, simplismo y torpeza. Ésta, en sí misma, es una paradoja más grande: vivimos en un mundo que consideramos moderno, con avances enormes en tecnología, pero tan atrasado en el uso de la inteligencia individual para comprender una amenaza vital y en el florecimiento de la inteligencia colectiva para poderlo enfrentar.

 

No hay más tiempo que perder. Hay que pasarse al lado de los que comprenden y empezar de inmediato a hacer acciones reales para frenar el cambio climático. El futuro comenzó ya.

 

Adición: toda la información del IPCC, Oxford, MIT, Climate Reality Project (Al Gore) y cientos de grupos científicos más alrededor del mundo y sus artículos y papers, están disponibles para ser consultadas y comprender de este tema vital para la humanidad. La primera transición urgente es la mental, de querer buscar el conocimiento, de apropiarlo y de actuar en consecuencia.

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